Bé,
amb el vostre permís, continuo amb les crisis:
“La herencia
que recibió (…) era una auténtica ruina: España estaba en la peor recesión
desde la restauración de la democracia. Al finalizar 1993 había 600.000 parados
más; la tasa de desempleo se disparó hasta el 24 por ciento de la población
activa (…); la economía decreció un 1,1 por ciento; el déficit público se situó
en el 6 por ciento del PIB y la inflación llegó al 5 por ciento; (…) los
despidos colectivos aumentaron un 66 por ciento”.
En
el passat article feia referència als anys 1977-78. Aquestes línies corresponen
al 1993. Com contempla Enric Juliana en el seu darrer llibre: “la
actual crisis economica no será solo un paréntesis en España: nada volverá a ser como antes”. Em reafirmo: la crisi és la norma, la bonança
l’excepció.
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